Mostrando entradas con la etiqueta comunidad organizada.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comunidad organizada.. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de noviembre de 2022

¿Cómo instalo los clientes de Gopher y Gemini Phetch y Amfora en Ubuntu?

Con su Lettera 32 y desde el mítico despacho de Puerta de Hierro, Juan Perón confronta con los enemigos del Pueblo Argentino. En una misiva dirigida a la CGTA, enarbola cómo instalar Phetch y Amfora en Ubuntu.

¡Trabajadores!

La toma de poder por parte de un pequeño grupo de oligarcas que controlan poderosas empresas comerciales de plataformas han convertido las redes de datos en tecnoplantaciones. Esta nueva forma de esclavitud electrónica debe ser erradicada de todos los enlaces.

Estos señores que propugnan el uso de la "nube" sólo tratan de convertirnos en meros inquilinos del software en equipo ajeno, con la intención inconfesable que paguemos el alquiler con nuestros datos y las expensas con nuestra propia dignidad.

Lo procedente es la lucha por la Liberación Electrónica. Hemos de decompilar todo software privativo y liberarlo. Esas consignas que mas que mías son de la Comunidad Organizada, la defenderemos hasta el último byte.

 

Pero hay cosas más sencillas por hacer que pueden venirnos de perillas. Una de ellas es utilizar Gopher, el vernáculo y antiguo protocolo para ofrecer a quien se cuadre documentos de texto pelado. Sabemos que nuestro mainframe nos permite - aún a miles de kilómetros - digitar su destino. Quienes verdaderamente entienden sus vericuetos, aprecian sus secretos, y apelan a la creatividad para extraer lo mejor de sí son los hackers y hackeresas del Pueblo.

Uno de estos secretos es Gopher, el protocolo de transmisión digital del primer peronismo. El contenido - a dispensas de lo que podría considerarse valedero - se haya representado por lo mínimo imprescindible que puede transmitirse por cable: el texto plano: simplemente poniendo en "público" un directorio de un servidor y cargándole ficheros comunes y corrientes, cualquier compañer@ podrá proclamar lo que desee a los cuatro vientos telemáticos.

La navegación en hoyos Gopher es sencilla: se emplea un cliente de terminal y se lo apunta a un servidor que le va dando contenido de acceso público, en forma de cadena de caracteres. Sin vuelta y corta la bocha. Ya he explicado como utilizar el antiguo y muchas veces suficiente Gopher, el programa más pelado del mundo para este menester. 

Pero los tiempos que corren pueden adecuarnos a un herramental más perfeccionado que - en ocasiones - nos complementará mejor. Phetch es este cliente veloz de Gopher para el terminal cuyas funcionalidades mínimas han sido remozadas, sobre todo en lo que hace a la codificación del texto UTF-8 y CP437.

Para instalarlo en nuestro sistema GNU con Linux debemos hacerlo a mano. Para ustedes eso es sencillo, simplemente abrimos una terminal con Ctrl+Alt+T e ingresamos los siguientes comandos de organización:

cd /tmp ;
wget https://github.com/xvxx/phetch/releases/download/v1.1.0/phetch-v1.1.0-linux-x86_64.tgz ;
tar -xvzf phetch-v1.1.0-linux-x86_64.tgz ;
mkdir -p ~/.config/phetch/ && touch ~/.config/phetch/history.gph
sudo mv /tmp/phetch /usr/local/bin/ ;
sudo mv /tmp/phetch.1 /usr/share/man/man1/

Luego ejecutamos el programa con:

phetch

o bien indicar una URL Gopher, como por ejemplo:

phetch gopher://texto-plano.xyz


Como todo cliente de Gopher, la navegación es sencilla. Podremos desplazar un cursor en forma de asterisco con las flechas de cursor arriba y abajo, e ingresar a un enlace con Intro o Flecha de cursor derecha, mientras que podremos volver o retroceder con Escape o la Flecha de cursor izquierda.

Podremos utilizar Ctrl+h para ver la ayuda. Con Ctrl+s podremos agregar un hoyo gopher a los Marcadores, y ver los marcadores con Ctrl+b.

Para salir del cliente presionamos la tecla q.

Ahora bien, también encotraremos solución en otros protocolo de texto puro aún más remozado que el antiguo Gopher: el Gemini. Este se trata de un herramental destinado aún a la web liviana y carente de imágenes, pero que dispone de mejores recursos que el antiguo Gopher, a la vez que replica su funcionamiento.

Los sitios de este protocolo se denominan "cápsulas" y constituyen al igual que Gopher, directorios con ficheros de textos de acceso público.

Ya he explicado cómo instalar el cliente gráfico Lagrange, pero para la terminal podremos utilizar amfora.

A partir de Ubuntu 22.04LTS simplemente lo instalo con:

sudo apt install amfora ;
curl -sSL https://raw.githubusercontent.com/makeworld-the-better-one/amfora/master/amfora.desktop -o ~/.local/share/applications/amfora.desktop ;
update-desktop-database ~/.local/share/applications

Para ejecutarlo introducimos:

amfora

...o bien le indicamos una URL de alguna cápsula Gemini:

amfora texto-plano.xyz


La conducción de amfora es extremadamente sencilla. Será posible en cualquier momento presionar Ctrl+h para volver a la página principal. Empleando la barra espaciadora será ingresar una URL de cápsula Gemini. Podrán acceder mi cápsula comunitaria ingresando texto-plano.xyz/peron.

El desplazamiento por el documento se efectúa utilizando las flechas del cursor y AvPág y RePág. Los números de 1 a 10 permiten ingresar rápidamente a los primeros enlaces del documento actual. Es factible avanzar entre los enlaces con la tecla Tab o retrocede entre ellos con Shift+Tab. Se ingresa en los enlaces con la tecla Intro.

Para hacer un retorno a la cápsula anterior presionamos la tecla b.

También puedes presionar la tecla Ctrl+t para abrir el enlace resaltado, lo que dará por resultado en una nueva pestaña.

Amfora cuenta con una libreta de marcadores (bookmarks). Para agregar la cápsula actual a la lista de bookmarks con Ctrl+d. Despliega la lista de bookmarks con Ctrl+b.

Para salir del cliente presionamos la tecla Esc o la tecla q.

viernes, 12 de abril de 2013

Justicia Social en el software para la Comunidad Organizada

Durante su clásica disertación del 9 de abril de 1949 en el primer Congreso Nacional de Filosofía, y ante una platea de altas luminarias, Juan Perón explica las concepciones Capitalistas del software privativo y la contrapone a la justicialista manera de ver el software libre.

(...)
El software de un pueblo no es un problema técnico. Es un problema social.

En los últimos cien años, el mundo se ha visto envuelto en enconada lucha entre los imperialismos dominantes. Esta pugna no se ha reducido sólo a la conformacion de esferas de influencia o primacía geopolítica, sino también ha alcanzado a los hombres en cuanto a su realización humana, espiritual y social.

Si bien estos preceptos han sido muy estudiados y son conocidos en su rol fundamental, debemos estar atentos pues también se aplican al uso de los equipos informáticos.

No podemos negar que el Capitalismo nos ha dado la industria y la máquina, multiplicadores del trabajo. Gracias a ellos, el hombre se tecnifica y la politica se racioanliza a medida que la vida colectiva adquiere mayor complejidad. Pero así como estos emprendimientos han hecho avanzar a la humanidad, cargan en su génesis crímenes contra ella. En particular, el Capital no han tenido prúrito al aplicar el concepto técnico de Computación Personal y el concepto social del consumidor de software.

La escala personal en la informática prevista por el Capital, nos ha llevado a contar con equipos informatizados reducidos conceptual y legalmente al uso de un individuo único, o más adecuadamente, al pecunio de una persona. Desde el punto de vista del equipo en sí, han priorizado el empleo de alta potencia computacional para un individuo aislado, en un modelo de desperdicio y rápida obsolescencia. No sólo nosotros;  la Tierra ya se muestra incapaz de soportar tal afrenta.

Desde el punto de vista del software, estas oligarquías se han decantado por los softwares de tipo privativo. Han establecido como meta perniciosa la creación y educación de consumidores, obligados a contar en sus equipos con una única copia de programas de desconocido funcionamiento interno, al que solo es posible operar a través de una opaca "interfaz de usuario" (cualquiera sea ésta, con cualquier limitación que pudiese tener). Tal consumidor podrá crear contenidos, pero jamás poseerá el software de creación ni podrá modificar su operatoria.
He dicho que los Acuerdos de Licencia de Usuario Final (EULA) - verdaderas cadenas legales que apresan al software - no tienen por objetivo formar tanto un "usuario", sino mas propiamente, un consumidor. Muchos piensan que el combustible en esta particular filosofía puede ser en metálico, a cambio del paquete de software que nos es necesario. Quienes así lo vean encontrará que  esta transacción no es en particular la más corriente. La transacción más común es la de hacernos con un software a cambio de las inalienables libertades  que tenemos como usuarios.
 
Especialmente, las libertades de conocer y modificar el código que del programa. Estas libertades suelen parecen escasas al neófito, ya que sólo puede dársele uso efectivo por alguien quien domina la técnica de la informática, sea analista, programador, etc. Incluso de esta forma, deben defenderse y afianzarse, pues el conocimiento interno del uso del software permite continuar con su desarrollo, mejorarlo, y fundamentalmente, entenderlo, amarlo, y hacerlo crecer.

Quien así no lo haga, caerá en el oscurantismo típico del software privativo. Su consecuencia más evidente será el de la obsolescencia cierta del programa, pues solo opera "de la manera en la que fue concebido, sin posibilidad a modificarse, salvo por el autor". Es una carrera en la que sólo ganan los grandes, y pierde el resto. Bajo este esquema de la vergüenza, el software privativo será fagocitado por los tiempos pues para funcionar, este engranaje tiene que ser lubricado bastante seguido con ese óleo que todos suponen: el oro de su consumidor. Y ese oro nunca es eterno.

En nuestro país ya sabemos cómo termina el cuento. Tal es así que desde el Justicialismo comprendimos que esto tiene que superarse. La filosofía justicialista del software libre nos trae programas similares a los anteriores si los miramos desde la técnica y arte, pero que son completamente superiores desde lo filosófico-doctrinario. Un Software Libre tiene en su código algo más importante que un lenguaje de programación: lleva en su interior la Justicia Social.
Su concreción ya no se limita al consumo personal, sino que está orientada a integrarse en un sistema mayor, que hemos de llamar la Comunidad Organizada. Esta comunidad organizada está compuesta por trabajadores, por creadores, sus idearios, pensadores, y sus usuarios. Los primeros serán los encargados de mejorar el programa teniendo en vista su razón social de ser, y conservando para sí y para los demás todas las libertades del uso de un programa bajo la bandera de la justicia y la libertad.

Los últimos, los usuarios, no lo serán mas que de nombre. Se convertirán en Apóstoles del software libre, quienes además de darle uso evangelizan al prójimo sobre sus ventajas, promueven su manejo, y critican sus inconvenientes. Esta Comunidad Organizada es la que hace imperecedero verdaderamente al software. Es la que hace uso de la doctrina que lo mueve en su propio fin de liberación.

En esto, los usuarios pasan verdaderamente a ser engranajes de la máquina. Dejamos de referirnos meramente a un sistema informático, y con mayor propiedad podremos referirnos a un organismo socio-técnico que más que por el vil metal, es movido por el corazón.

Son todas las aspiraciones del software libre aquellas condiciones altruistas que el ser humano puede proveer y provocar únicamente con el amor. Es estaa la gran diferencia entre un sistema y otro.

Si planteamos una sociedad libre, es natural que su software también lo sea. Un software que interese y tenga estas características, jamás caerá en la obsolescencia, ni morirá.