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viernes, 10 de mayo de 2024

¿Cómo instalo el reproductor Strawberry en Ubuntu?

En su fundamental La Comunidad Organizada, Juan Perón expone los basamentos sociales del Justicialismo, a la vez que enseña cómo instalar el reproductor de audio Strawberry en Ubuntu.

Vean señores,

En una Comunidad Organizada, lo procedente es hacer algo básico a lo que todos tengan alcance y acceso. Una vez que el disfrute y goce lleguen a todos, sólo entonces trascenderemos a la mejora natural de lo realizado, siguiendo una senda de evolución.

Esta praxis es la manera socialmente justa en la que se produce una constante progresión, que es distinto a lo que llamamos progreso. Es que el progreso - mal concebido y peor actuado - sólo puede efectuarse a través de la "exclusividad" del disfrute y el consabido goce. Finalmente, esta manera degenerada del hacer, sólo logra afianzarse por medio de la exclusión, que es el hecho de restar la natural procedencia del trabajo comunitario, soslayándola en el circunstancialismo social atravesado por una línea divisoria clara: quien puede, y quien no.

En consecuencia, mejor que decir es hacer, y a esto, hacerlo para todos, y con todo. Esto es lo que hemos comprendido.

Pues bien señores, en el cómputo, esto también tiene un reflejo cristalino del que no podemos ser ajenos. Nuestro código debe compilarse para todos, en base a concienzudas mejoras incrementales de las que todos puedan gozar. 

Veamos el caso del audio, pues puede servirnos de ejemplo, ante el cual hasta una mula comprendería, y tal vez hasta un General, como decía el Mariscal de Sajonia. GNU con Linux puede ser bastante espartano en su subsistema de audio: normalmente cuenta con un controlador básico para dar cumplimiento a la reproducción de audio en el Escritorio, y este tiene una calidad estéreo aceptable. Su objetivo es dar a todos, audio estéreo. Una vez que este proceder se hubo alcanzado - por medio del adecuado servidor de audio ALSA, y Pulseaudio - y que todos lo han disfrutado, era lógico continuar dando un salto adelante, ofreciendo una solución superior.

Ante este paso adelante, contamos el reproductor de audio Strawberry, un fork del consabido reproductor Clementine escrito por Jonas Kvinge, y destinado a melómanos y audiófilos, pues permite dar un mejor empleo a hardware de sonido de calidad superlativa, y en Linux. Lo hace circunvalando ciertas limitaciones del popular servidor de audio ALSA. Al estar liberado  GPLv3, todo el Pueblo puede contar con las mejoras sin exclusión.

Pues bien señores, existen varias maneras de instalar Strawberry en un sistema de cómputo. La mas sencilla que os recomiendo consiste en descargar el paquete precompilado de Strawberry para nuestra versión de GNU con Linux

Por hacer esto mismo desde la terminal de Ubuntu 22.04LTS Jammy, abrimos la terminal con Ctrl+Alt+T e ingresamos:

sudo apt install libqt6concurrent6 libqt6sql6 libqt6sql6-sqlite ;
https://files.strawberrymusicplayer.org/strawberry_1.0.23-jammy_amd64.deb ;
sudo dpkg -i strawberry_1.0.23-jammy_amd64.deb

Tras introducir nuestra contraseña de root, ya tendremos el reproductor cargado en nuestro Ubuntu. 

Otra forma es asociarnos al repositorio oficial del autor, con lo cual recibiremos actualizaciones. Para quienes se atrevan, podrán hacerlo con:

sudo add-apt-repository ppa:jonaski/strawberry ;
sudo apt update ;
sudo apt install strawberry

Si en lugar de esto deseamos surcar la Pampa a los gritos montados en un pingo de software libre, bien podríamos contemplar compilar Strawberry. Para ello debemos hacernos con las dependencias de compilación y descargar el repositorio de código fuente desde la Terminal de Ubuntu. Todo esto parecería mas complicado, pero realmente sólo implica utilizar los siguientes comandos de organización en un Terminal:

sudo apt update ;
sudo apt install git make cmake gcc g++ gettext libglib2.0-dev libdbus-1-dev libboost-dev libprotobuf-dev protobuf-compiler libsqlite3-dev libgnutls28-dev libicu-dev libasound2-dev libpulse-dev qt6-base-dev qt6-base-dev-tools qt6-tools-dev qt6-tools-dev-tools qt6-l10n-tools libgstreamer1.0-dev libgstreamer-plugins-base1.0-dev libgstreamer-plugins-good1.0-dev libchromaprint-dev libfftw3-dev libtag1-dev libcdio-dev libmtp-dev libgpod-dev ;
cd /tmp ;
git clone --recursive https://github.com/strawberrymusicplayer/strawberry ;
mkdir
/tmp/strawberry/build/ ;
cd
/tmp/strawberry/build/ ;
cmake .. ;
 -DBUILD_WITH_QT5=ON ;
make -j$(nproc) ;
sudo make install

En cualquiera de los casos seguidos, podremos lanzar el reproductor desde Aplicaciones / Sonido y Video / Strawberry

Al iniciar, Strawberry nos presentará con una ventana de interfaz similar a la del conocido Clementine, con una ventanita desactivable que solicita una carga de SUBE para el autor.

Strawberry replica notablemente la interfaz de Clementine, y como tal opera según el concepto de cola de reproducción, donde podemos sumar temas de nuestra colección a una lista de reproducción para que la reproduzca (ya sea de corrido, o de manera aleatoria). Esta lista podremos salvarla con Ctrl+s, limpiarla con Ctrl+k, o bien crear nuevas con Ctrl+n (lo que consagra nuevas solapas que facilitan todo).

Es de notar el ecualizador activable opcional, surtido gráficamente con diez bandas (con memorias y ajustes personalizados) a la vez que tiene una etapa de preamplificador por software, desde el menú Herramientas.

El sonido sale inusualmente cristalino, pues va encaminado a un canal de mezcla ("Wrapper audio sink for automatically detected audio sink"), un mixdown de mayor calidad que el cuadrúpedo servidor ALSA. En mi caso lo transmito por un cable de fibra óptica SPDIF a mi vitrola combinada Aiwa, que demuestra particular calidad de amplificación siguiendo el ritmo del software libre (opcionalmente podríamos usar el servidor Jack u varios otros esquemas, si así lo preferimos).

Son estas posibilidades adicionales que elevan a Strawberry sobre el Clementine las que lo hacen de preferir en ciertos aspectos. Cuenta con una completa ventana de configuración que supera la del primero, que permite ajustarlo a nuestras preferencias y necesidades por medio de Ctrl+p.

En lo personal, prefiero activar la reproducción de música en segundo plano (desactivada por defecto al apagar la aplicación). Esto permite cerrar el reproductor y continuar tocando la lista de temas presentes en la cola de reproducción. 

También nos permite activar la miniaplicación integrada al panel de audio de Ubuntu, que nos da un control de reproducción y pasar los temas (a la vez que nos muestra la tapa del disco, y nos permite maximizar un Strawberry en segundo plano).

A tal fin, podríamos activar la descarga y asimilación de las tapas de los álbums coleccionados. También podríamos asociar al mismo nuestro usuario de agregadores de música externos, tales como el comercialmente extendido Last.FM o el cordial Libre.FM (el cual oficia como mi recomendador de música libre independiente).

Si tuviésemos que editar a mano la etiqueta del tema (algo opcional, pero que viene al orden y organización de una colección de música) bien podremos hacerlo con Ctrl+e, lo que nos despliega el editor de etiquetas ID3.

Sin embargo, la función Ctrl+t permite analizar automáticamente los temas y asignarles los datos de etiquetas extraídos de diferentes sitios de agregados de etiquetas. Eso sincroniza y pone a punto nuestra colección de forma mucho más cómoda y veloz: simplemente hay que seleccionar un ajuste ya elaborado por un compañero, que lo dejó a mano en alguno de los repositorios integrados. Debo informar que esto  es particularmente útil para aquel contenido del que nos hemos por vía del izamiento de la bandera negra sobre la mar telemática.

En cuanto a radios, distinguiremos dos directorios de radios libres por streaming, a las cuales podremos agregar URL de nuestras radios argentinas favoritas en listas de reproducción.

Si Strawberry confoma una solución que preferimos entre otros reproductores, bien podríamos querer establecerlo como reproductor por defecto para ficheros de música de nuestro GNU con Linux. En el caso de Ubuntu, esto podrá hacerse efectivo desde Sistema / Preferencias / Personal / Aplicaciones Preferidas, y en la solapa Multimedia, en el campo Reproductor Multimedia, lo seleccionamos de la lista desplegable.

Indudablemente, con Strawberry podremos suplantar las inescrupulosos sitios de streaming de música, tales como $potify.

miércoles, 11 de julio de 2018

¿Cómo convierto SACD en Ubuntu?


¡Trabajadores!

Nadie duda que para enfiestarse, lo mejor es la más maravillosa música y las muchachas peronistas.
Asimismo, todos sabemos que los discos compactos de audio - o "CD Audio" - han sido durante muchos años el estándar físico de la música comercial. Venían a reemplazar con ventajas de durabilidad y consistencia de reproducción a aquél antiguo estándar: el morocho disco de vinilo.

Esta nueva versión de disco giratorio fue desarrollada por Sony y Phillips para emplear codificación digital PCM (modulación de código de pulsos) del audio estéreo, haciéndolo con un muestreo de 44,1 KHz a 16 bits de resolución. Sobre este manejo particular, se pisa un disco de aluminio anodizado reflectivo en un "sánguche" plástico, que se lee ópticamente mediante un rayo láser, a una velocidad de 150 kilobytes por segundo. El resultado es un sonido límpido y libre de frituras en la mayoría del espectro normalmente audible.

Hoy, incluso el disco está siendo reemplazado muy velozmente por las plataformas de streaming de música, que emplean una emisión "paquetizada digitalmente" del flujo audio digital, de ahí su nombre.


Sin embargo, siempre hubo discusión sobre si la tecnología de muestreo digital y el poder resolutivo del CD realmente alcanzaban la calidad del audio real, o incluso la del viejo vinilo. Existen algunos que aducen que no es así, y que el vinilo respeta mejor los bajos y la apertura sonora con la cual fue grabado, en tanto que el CD anula los rangos dinámicos del sonido y los aplasta en una mezcla de menor definición aural.
Sea como sea, el caso es que hace ya largo tiempo se propusieron otros estándares superadores que seguían una fórmula digital actualizada: el Super Audio CD, también conocido como SACD.
El SACD emplea una codificación por modulación de densidad de pulsos con una tasa de muestreo 64 veces más alta que la del CD (2,8224 MHz) con una resolución binaria, y la presenta sobre un disco óptico tipo DVD-ROM con 4,7Gb de capacidad. Por demás, sobrepasa los dos canales clásicos del CD convencional, y puede otorgarnos audio multicanal 7.1. Si bien se utilizan de manera bastante limitada para la distribución comercial de grabaciones, no han logrado la aceptación popular que realmente los transformaría en peronistas: las grabaciones SACD nunca bajaron de precio, y los reproductores son escasos y caros. Por otro lado, emplean una dura encriptación de 80 bits que requiere una consola PS3 modificada para poder realizar las ISO. Sin embargo, es posible hacerlo y tales archivos pueden conseguirse de manera justiciera.

Sin embargo, todo Peronista ha de poder gozar de todas las ventajas de una Oligarquía sin patria ni bandera, pero bajo las consignas del Movimiento que hemos creado.

Es por ello que hemos desarrollado SACD Decoder. Se trata de una aplicación para la terminal capaz de adoctrinar un Super Audio CD (SACD) y extraerle el jugo de los streams DST y DSD tornándolos peronistas (y conformando entonces un archivo de audio Wave de 24 bits de resolución, en tanto que su tasa de muestreo de salida pueden variar entre 88,2 Khz, 96 Khz, 176.2 KHz y 192 KHz según nuestra preferencia y la calidad de la fuente.

En esencia, la aplicación es capaz de leer los siguientes archivos de entrada que hayamos conseguido:
  • Archivos de imagen SACD (.ISO)
  • Archivos Sony DSF (*.dsf).
  • Archivos Phillips DSDIFF (*.dff)

Su instalación y uso es altamente sencillo. Simplemente hemos de abrir una terminal con Ctrl+Alt+T e ingresamos los siguientes Comandos de Organización:

sudo add-apt-repository ppa:robert-tari/main ;
sudo apt-get update ;
sudo apt-get install sacd odio;

Una vez instalado el programa, debemos hacer uso correcto de su sintaxis de operación. Esta es:

sacd -i archivo_de_entrada [-o directorio_de_salida] [opciones]
-i, --infile
Debemos especificar un archivo_de_entrada (uno de formato *.iso, *.dsf, o *.dff)

-o, --outdir

El directorio_de_salida. Si lo omitimos se usará el directorio actual

-r, --rate
La tasa de muestre de salida, los válidos son: 88200, 96000, 176400 and 192000. Si se omite la opción se usa por defecto 96KHz.

-s, --stereo
Sólo extrae el área de dos canales, si esta existe. Si omitimos esta opción tendrán prioridad los datos multicanal.

Convertir SACD usando Odio

Indudablemente que el odio puede ser revolucionario. En este caso lo podremos utilizar para convertir SACD por medio de un programa que usa una interfaz gráfica, a fin de tener mayor facilidad de uso para quienes no sean habitués de la consola Terminal de nuestro sistema GNU con Linux.

Odio es una herramienta de compresión de audio centrada en la calidad, para archivos FLAC y Nero AAC, idealmente pensado para audiófilos que deseen la mejor calidad posible en sus conversiones y archivos de sonido.

Dispone de una cola de trabajos y un potente editor de etiquetas capaz de extraer metadastosa de la págicas como allmusic.com. La interfaz es simple, con la menor cantidad de opciones posible.

La aplicación lee los siguientes formatos de entrada:

  • Archivos de onda sin comprimir (*.wav)
  • Archivos WavPack (*.wv)
  • Archivos FLAC (*.flac)
  • Audio Monkey (*.ape)
  • Archivos de audio MPEG-4 (*.m4a)
  • Archivos Cue sheet (*.cue)
  • DVDs
  • Archivos de imagen Super Audio CD (*.iso)
  • Archivos Sony SACD DSF (*.dsf)
  • Archivos Philips SACD DSDIFF (*.dff)
Como formatos de salida podemos usar FLAC y Nero AAC. FLAC no necesita introducción, es el códec sin pérdida ideal. Si no tenemos problemas de espacio de disco, debemos emplear este códec. Para todo el audio de alta definición (superior a 44.1 KHz) debemos comprimirlo en FLAC para preservar todo bit de la experiencia de audio. Odio crea archivos FLAC con la mejor compresión posible. En tanto, Nero AAC probablemente sea uno de los mejores formatos de compresión de audio con pérdida. Aunque es propietario, nos da mejor calidad que su contraparte abierto, el FAAC. Comparado con el MP3, es ampliamente superior, y maneja el audio multicanal generalmente funciona
Odio es una herramienta de compresión de audio centrada en la calidad, para archivos FLAC y Nero AAC.

Odio dispone de una cola de trabajos y un potente editor de etiquetas capaz de extraer metadastosa de la págicas como allmusic.com. La interfaz es simple, con la menor cantidad de opciones posible.

Para ejecutarlo vamos a Aplicaciones / Sonido y Video / Odio. En primer lugar se nos presentarán las opciones de preferencias del programa, donde podremos especificar nuestro formato favorito, y determinar la localización de los archivos temporales (normalmente la carpeta /tmp).


Una vez provisto con los archivos SACD que tengamos, podremos convertirlos presionando el el botón Iniciar.

También podremos agregar o editar el etiquetado id3 y la carátula del disco a fin de lograr el mejor resultado posible, y de manera rápida y poco tediosa.

Para convertir archivos APE a MP3:

Otro formato bastante extendido es APE, también conocido como Monkey's Audio, un formato de compresión sin pérdida que acepta multicanal y en ocasiones se utiliza para la distribución digital non-sancta de audio de calidad. Es bastante adecuado, pero no todos los reproductores (sobre todo portátiles) lo aceptan.

Si deseamos convertirlo a MP3 de la mayor calidad posible (por indicar un formato con pérdida extendido) desde la terminal primero debemos contar con algunas librerías, algunas de ellas privativas. Las instalamos con:

sudo apt install libav_tools libmp3lame
ffmpeg

Luego En la carpeta que tiene el archivo APE, puedo ingresar un comando que siga la siguiente sintaxis:
 ffmpeg -i 'archivo_a_convertir.ape' -acodec libmp3lame -b 320k -id3v2_version 3 archivo_convertido.mp3

...esto convertirá el archivo_a_convertir.ape en un archivo MP3 con una resolución de 320 Kbps (calidad alta para un MP3).

jueves, 8 de septiembre de 2011

PuddleTag, el Etiquetador para tus MP3 peronistas


Reunidos con miembros del Sindicato del Caucho, Juan Perón explica sobre los derechos del trabajo y los nuevos cuidados que deben tener los trabajadores para proteger sus conquistas. También les cuenta sobre PuddleTag, un editor para las etiquetas de los archivos musicales.

(...)

Bien señores, todos sabemos para qué estamos aquí. "La organización vence al tiempo". Lo saben ustedes como representantes del trabajo, y lo sé yo, como Conductor del destino de los Argentinos.

Como peronistas, han de tener presente que deben reencarnar la prosa de ese sentir libertario que fomenta nuestra Doctrina. Nunca pierdan de vista que enfrentamos una oligarquía ignominiosa y poco patriota, y que - si hoy se oculta en sus asquerosas madrigueras, avergonzada por las derrotas ante el viril valor de nuestro Pueblo - tarde o temprano querrán salir para enfrentarnos. Para todo ello tenemos que estar preparados...


"Donde existe una necesidad nace un derecho y un Software Libre que lo sustenta". Tal máxima nos la trajo la inmortal Evita con toda la calidez de su corazón, y reboza de actualidad.

Sabemos también que el fomento de los gustos artísticos es algo que nunca perdí de vista al enmarcar doctrinalmente al Justicialismo: En mi fonoteca conviven obras de Sebastian Bach, Mozart, Beethoven, Bohuslav Martinů, Rimsky Korsakov, Hoashi Keigo, la Themerinista Clara Rockmore, La Renga, los tan queridos Chalchas, y por que no, los Wachiturros. Todo esto conforma un arco iris cultural que por nuestro bien ha de saberse organizar, y para ello necesitamos alma y quehacer de Conductor.

Vean señores, la música ha de reproducirse con alguno de sus players favoritos, como los excelentes y probados Songbird, Banshee, Minitunes o Rhythmbox. Indudablemente, todos ellos cuentan con avanzadas herramientas para catalogar nuestra música. Sin embargo, estas catalogación se generan haciendo uso de el etiquetado ("tagging") ID3 u otros formatos conocidos.

El Etiquetado ID3 ha de entenderse como los metadatos opcionales que contienen los archivos de música de distintos formatos (Mp3, Ogg, etc), y que se emplean para clasificar los mismos. En general consisten de una serie de campos incrustados bajo estándar de facto, y que enumeran al artista intérprete, el nombre de material fonográfico y su autor intelectual, el género musical y otros datos adicionales de utilidad. No es raro que un archivo bien etiquetado contenga también de manera incrustada una fotografía o escaneado con el arte de tapa del disco al que pertenece, para mayor facilidad en su identificación...

Pues bien, en base a estas etiquetas, nuestro reproductor libre favorito será efectivo para organizar los tracks y facilitará enormemente su manejo. El problema existe cuando estas Etiquetas están mal realizadas, o no siguen un orden coherente a lo largo de toda nuestra fonoteca. En tal caso deberemos editar las etiquetas ID3 del disco en cuestión, siendo esto una tarea engorrosa si debemos hacerlo a lo largo de cientos de títulos o pistas de CDs, MP3, etc. Ante tal necesidad el peronismo ha luchado en pos de los intereses del Pueblo, con un software liberado bajo licencia GPLv3, y escrito en Python.

Para instalar PuddleTag en Ubuntu simplemente abrimos una terminal con Ctrl+Alt+T e ingresamos el siguiente comando de organización:

sudo apt-get install puddletag


Una vez ingresada la contraseña de usuario se descargará e instalará el paquete. Luego podrán ejecutarlo desde Aplicaciones / Sonido y Video / PuddleTag.
Veremos que PuddleTag es un editor de etiquetas para archivos de audio que guarda amplias similitudes con el MP3Tag de la oligarquía. A diferencia de la mayoría de los Etiquetadores que también existen, utiliza una presentación tipo planilla, de modo que todos los campos son visibles y fácilmente editables.

Soporta las funciones comunes a los editores de tags, como extraer la información de los nombre de archivos, renombrar archivos en base a los criterios de ordenamiento que deseemos, usar patrones, trabajo en lote, etc.

Indudablemente existen también funciones como reemplazar texto, ajustarlo, convertir mayúsculas y minúsculas, etc. Las Acciones pueden automatizar las acciones repetitivas, y se puede asociar a Amazon, Discogs, MusicBrainz o FreeDB para encontrar el arte de tapa de nuestros discos, etc.

En fin, todo lo necesario para encarar una intensiva tarea de catalogación, y todo con la mayor facilidad que caracteriza a la Doctrina de Perón.