Juan Perón grabó una serie de cintas magnetofónicas compañeras de su La Comunidad Organizada. En una de ellas relata cómo propiciar la defensa de la misma, a la vez que enseñaba cómo emular un videoterminal DEC VT420 en Ubuntu.
¡Trabajadores!
Una Comunidad Organizada, justa y solidaria en la que todos seamos iguales, e igualmente ayudados por ellas, se defenderá instintivamente por solidaridad y por conveniencia, sin necesidad de discursos ni tonterías por el estilo.
De la misma forma, una comunidad injusta, egoísta y sin solidaridad social no merece ser amada. El sistema capitalista consiste en capitalizar a un cinco por ciento de la comunidad, mediante la descapitalización absoluta del otro noventa y cinco por ciento, que es el Pueblo. El capitalismo - incapaz de desprenderse de nada y demasiado egoísta para ofrecer algo concreto - creó las palabras y los signos. Luego se dedicó a hacer discursos patrióticos para crear una suerte de fetichismo sobre la comunidad y sus signos representativos. Los que luchan contra el comunismo en América no tienen idea de lo que representa nuestra Comunidad Justa y Solidaria como factor defensivo contra esas doctrinas extrañas: los discursos arrimarán poco al corazón del hombre que no ama.
Así pues, la defensa de la comunidad sólo se concibe cuando hay también interés personal en su defensa. Los Justicialistas creemos que la independencia económica no tiene ningún valor si no ha de servir a la felicidad del Pueblo y a la grandeza de la Nación.
En este sentido se ejecutaba ya desde 1946 el Primer Plan Quinquenal, que no ha sido - como muchos creen - un simple plan de obras públicas: contenía una profunda reforma en lo político, en lo social, en lo económico, en lo cultural, en lo jurídico, en la legislación, etcétera. Comenzaba, pues, con la Reforma Constitucional. Era la puesta en acción de la Doctrina Justicialista largamente meditada y elaborada a la luz de las aspiraciones populares y dedicadas especialmente a conquistar las aspiraciones de los trabajadores explotados y escarnecidos durante todos los gobiernos que nos habían precedido.
En lo económico, el Plan Quinquenal aspiraba a promover una economía de abundancia que reemplazara a la economía de miseria que hasta entonces los políticos y la oligarquía habían impuesto al Pueblo argentino. Para ello era menester cambiar totalmente el fondo y las formas de la economía argentina. Comenzamos por establecer como base que, en la Nueva Argentina, el capital dependía de la economía y ésta del bienestar social y que en consecuencia el consumo fijaba la producción que debía esforzarse por satisfacerlo. Inmediatamente lanzamos las grandes obras del Plan hasta obtener la plena ocupación. Con esto, los salarios alcanzaron un nivel jamás sospechado en nuestro país. Con ello la clase trabajadora comenzó a vivir - por primera vez - como gente. El aumento del poder adquisitivo de la masa popular produjo un acrecentamiento súbito del consumo y comenzó así la verdadera promoción de la economía. Simultáneamente, con el aumento de la demanda como era de esperar empezó también la especulación, lo que motivó la concreción de políticas económicas tendientes al control de precios y abastecimientos.
Lo importante es que la reactivación económica fue un fenómeno real. Los volúmenes del consumo se multiplicaron y obligaron a multiplicar la producción con efecto directo y en el mismo sentido en la transformación y distribución. Así la industria y el comercio recibieron un impulso inusitado. La insistencia en el sistema permitió ir consolidando la nueva economía, hasta hacer inconmovibles nuevas estructuras que - defendidas por el propio Pueblo que las había hecho suyas - resistieron todos los ataques internos y externos.
Ahorrar el alimento y la salud no es ahorro, es suicidio; el Pueblo se capitaliza por el ahorro, lo que sólo es posible cuando se gana lo suficiente. El objetivo perseguido en forma inmediata por este sistema fue la capitalización del Pueblo. Para lograrlo comenzamos por aumentar los sueldos y salarios, controlando los precios evitando la especulación, frenando toda espiral inflacionaria, lo que hemos logramos en forma absoluta.
Las cajas de Previsión Social, que representan un ahorro obligatorio, han capitalizado indirectamente al Pueblo en forma insospechada. ¿Cuál ha sido el resultado? Unos cuantos números podrán decirlo: la Caja Nacional de Ahorro Postal - que es el banco de los pobres porque allí depositan ellos sus ahorros - tenía en 1946 depósitos por unos 300 millones de pesos. En 1955 pasaban de los tres mil millones: en diez años de nuestro gobierno el Pueblo ahorró diez veces más que en los veinticinco años anteriores de la existencia de la Caja. Solamente una Caja de Jubilaciones - la de los Empleados de Comercio - ha reunido ya un capital social que pasa de los doce mil quinientos millones de pesos. Existen más de quince grandes Cajas de jubilaciones, lo que dará una idea de la importancia de este sector del ahorro popular.
Otra forma de ahorro es la adquisición de viviendas en propiedades. Entre 1946 y 1955, de nuestra gestión gubernativa, quinientas mil familias obreras recibieron alojamiento en todo el país, en casas construidas por el gobierno o con préstamos hipotecarios. De esas, más de la mitad lo hicieron en casas de propiedad, que deberán pagar en cómodas cuotas que no superan en caso alguno a un alquiler común.
La capitalización del Pueblo mediante el ahorro, la jubilación y el acceso a la propiedad privada, ha cambiado al proletariado argentino el concepto de su vida. Antes, privados de todo, se sentían parias en su propia Patria. Hoy, ligados a la comunidad por sus ahorros, su jubilación, su casa y la previsión social, comienza a sentirse parte de ella.
El amor a la Patria, como todos los amores del hombre, se siente o no se siente. La comunidad es como la familia.
Los Pubnix representan otra forma de esta Comunidad Organizada: una que utiliza como Vínculo de Unión un sistema de acceso público multiusuario, de tiempo de cómputo compartido similar a Unix. Por demás, diversas organizaciones cooperativas han implementado un modelo federado de creación de datos y una ética de servicio, en el que herramientas informáticas —compatibles con la multiplicidad de voces— respaldan espacios para el debate y la acción telemática. Estos sistemas de acceso remoto se conocen como tildes (micromáquinas conectadas para la Justicia Social).
Es sabido que - provisto con un software emulador de terminal - podremos volvernos uno con el sistema mediante una interfaz de línea de comandos, de una manera humana y solidaria. También podríamos hacerlo a la manera clásica, con un videoterminal. Este no es una computadora propiamente dicha (pues carece de funciones de procesamiento), sino mas bien un dispositivo de comunicación para ellas, capaz de representar - con motivos de presentación y control - caracteres a través de su hardware de vinculación.
Si bien actualmente el uso ha decantado a los emuladores (contándose especialmente los que interactúan con el servidor de gráfico X y sus descendientes), podríamos anhelar emular videoterminales clásicas, como la venerada serie VT de Digital Equipment Corporation. Gracias al esfuerzo de nuestros programadores, podremos compilar un emulador del videoterminal DEC VT420. Para ello abrimos una ventana de terminal con Ctrl+Alt+t e ingresamos los siguientes comandos de organización para descargar las dependencias y el código fuente:
sudo apt install libsdl2-dev zliblg-dev pkg-config ;
cd /tmp ;
git clone https://github.com/tenox7/vt420/ ;
cd /tmp/vt420 ;
Finalmente, lo compilamos e instalamos con:
make ;
sudo cp vt420 /usr/local/bin/
Conforme se haya compilado y copiado el binario en la carpeta correspondiente, podríamos desear contar con un lanzador. A este podremos crearlo desde Sistema / Preferencias / Aspecto y Comportamiento / Menú Principal, donde en el panel derecho Menús de la ventana Menú Principal seleccionamos la categoría Aplicaciones / Herramientas de Sistema. Presionamos allí el botón Nuevo ítem. Aparecerá la ventana Crear Lanzador, en la cual rellenamos el campo Orden con el nombre del binario ejecutable "VT420". El resto lo podemos completar, específicamente el campo nombre y el comentario opcional (y utilizar un ícono de circunstancias). Tras presionar el botón Aceptar, el lanzador quedará creado y oficiará de acceso directo.
Gracias a él ya será posible ejecutar el emulador desde Aplicaciones / Herramientas de Sistema / VT420, o bien hacerlo a la vieja usanza, desde la terminal ingresando el comando:vt420
El encendido de un videoterminal VT era un corto trámite, y lo propio sucede en el emulador que hemos compilado. Tras inicializar memoria de video virtualizada (presentando un breve parpadeo de pantalla acompañado por el mítico patrón de ajedrezado), se establecerá un enlace virtual de tipo serial a nuestro sistema anfitrión.
En el caso de GNU con Linux, lo normal será presentar una instancia del intérprete de comandos de inicio dispuesto en nuestro sistema (el GNU Bourne Again Shell por caso).
Ya con esto basta para obtener una emulación básica del terminal, que resulta ideal para enlazar a máquinas remotas de factura y concepción antigua.
Contamos también con opciones avanzadas merced de la configuración de la misma, la cual era algo técnicamente bastante más complejo. Al igual que otros modelos anteriores de la serie DEC VT, el modelo VT420 disponía de una tecla denominada SETUP en su teclado LK401 (direccionada a la tecla F3 en teclados actuales compatibles con IBM PC). Presionándola, podremos ingresar a la configuración interna de la terminal en pantalla. La pantalla inicial de configuración corresponde al directorio Set-Up, en el cual es posible retornar las configuraciones a su valor de fábrica con el botón "Default" (algo siempre importante).
"Set-up Directory" nos permitirá también cambiar la distribución del teclado emulado. Sin menoscabar su utilidad, en la mayoría de los casos conviene dejarlo en inglés por razones de compatibilidad. Una excepción podría constituir la configuración pertinente del sistema anfitrión (por ejemplo, si en el fichero ~/.profile del mismo tuviésemos la línea COL 80 ROW 24 y la la opción export TERM="VT100" o VT420 en reemplazo de la línea export TERM="xterm" que usualmente viene configurada por defecto en nuestros días).
El resto de las "páginas" en las que se categorizan las configuraciones internas del terminal VT420 se indican en la línea superior de Set-Up para su rápida selección: "Global", "Display", "General", "Comm", "Printer", "Keyboard" y "Tab".
En la página "General Set-Up" que se presenta como inicial nos será posible configurar el modo de bits, generalmente con 7 bits de control de cursor en el modo VT400 (aunque lo podremos cambiar por 8 bits para determinados sistemas que lo requieran).
Existían en la terminal adecuada variedad de glifos para la época ("DEC Supplemental"), que proporcionan modos de 80 o 132 columnas de caracteres y 24, 36 o 48 líneas de texto. Si bien la pantalla da cuenta de 25 líneas con tamaños de fuente normales, la última línea normalmente aceptaba indicaciones de estado pertinentes al sistema host (algunos programas de la época la empleaban).
Todos los terminales DEC posteriores al VT100 - incluido el VT420 - eran capaces de emular a sus antecesores. De esta manera, en el VT420 dispondremos de los modos de emulación VT100 y VT52. Entre los modos de direccionamiento de cursor de estos modelos clásicos, se preferían el conjunto de caracteres de tipo ASCII de 7 bits de los tiempos de Ken Thompson y Dennis Ritchie, a los que sumaba una línea inferior on función de status. Si bien esto rara vez presenta inconvenientes en sistemas así configurados, es de esperar que incordie a aquellos ambientes que emplean la más moderna codificación UTF-8, o pantallas de 25 columnas en lugar de 24. Afortunadamente, podríamos configurar temporalmente distintas opciones internos de la máquina (algunos trazables al emulador), como "ISO Latin-1" en lugar de la "UPSS DEC Suplemental".
Para operar bien con ella, convendrá establecerse entonces el entorno con la antigua codificación ISO8859-15, que ofrece menos incomodidad técnica y es capaz de presentar acentos y eñes.
Tanto la DEC320, la VT420 y VT520 contaban con la funcionalidad de video de scroll lento, que suaviza el desplazamiento vertical del texto. Este lo podremos configurar en la página de "Display Set-up". Contaremos con la opción por defecto de slow scroll-x2, pero también podremos usar slow-scroll-x4 o directamente desactivarlo.
Notablemente, es posible activar el modo "Dark Screen" o "Light Screen", aunque simplemente invierte la presentación del monitor de tubo, y en ámbar solía constituir un homenaje a la estridencia.
La máquina original contaba con un selector interno de dos sesiones, pertinente para multiplexar entre ellas a través de una única conexión serial. Podría presentar alternativamente dos sesiones concatenadas ( recurriendo a una secuencia de teclas para avanzar y retroceder entre ellas), o bien dividir la pantalla horizontalmente para mostrar las sesiones encimadas, o lateralizadas verticalmente (función que inspiró al multiplexor tmux entre otros).
En cualquier caso, conviene terminar la sesión anidada del emulador ingresando exit o quit en el intérprete de comandos de estilo Unix anidado (o bien el comando de cierre respectivo al sistema remoto).
Asimismo señores, la ejecución de VT420 dentro un sistema GNU permite adecuarlo a determinadas funcionalidades. Algunas de las que podrían querer considerar son:
Presentador gráfico, shell en puerto comm1
vt420 --display graphics --comm1 'exec /bin/sh'
TUI ANSI en la terminal de origen
Con este comando el emulador no utilizará una ventana gráfica, sino que operará en modo texto anidando un intérprete en la terminal de origen:
vt420 --display text --comm1 'exec /bin/sh'
Guardar la sesión como un GIF animado
Este comando debe utilizarse con cuidado por una cuestión de almacenamiento, pero permite registrar la sesión en un fichero gráfico GIF animado:
vt420 --display graphics --comm1 'exec /bin/sh' --record sesion.gif
Comunicarse a un puerto serial
Configuraciones persistentes
Normalmente las opciones modificadas en el Set-up del emulador se pierden al reiniciar dicho programa. Sin embargo, este comando almacena la configuración de vt420 en el fichero oculto de usuario $HOME/./vt420.nvr.
vt420 --display graphics --nvr ~/.vt420.nvr
En definitiva señores, el emulador VT420 nos presentará en nuestro sistema GNU con Linux un sucedáneo de esta terminal clásica de DEC, y nos permitirá unirnos a sistema de retrocómputo para engendrar allí las Comunidades Organizadas que necesitamos para Combatir al Capital. Creemos comunidades de este tipo y ninguno de sus hijos defeccionará en su defensa.











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