viernes, 16 de agosto de 2019

¿Como edito archivos MIDI en Ubuntu?

En su clásico Conducción Política, un didáctico Juan Perón expone la teoría de la acción territorial y el contacto poblacional directo para lograr la mayor influencia política, toda vez que enseña a utilizar MidiEditor, el potente editor musical en Ubuntu.

(...)

"Indudablemente que Conducir es un arte, y como tal tiene su técnica y tiene su teoría. Y que conociendo estas es mucho más fácil conducir que ignorándolas.

Para conducir un pueblo, la primera condición que debe reunir un Conductor es haber salido del Pueblo, debe sentir y pensara como el Pueblo. Quien se dedica a la conducción debe ser profundamente humanista. El Conductor siempre trabaja para los demás, jamás para él.

Sin embargo, no todas las situaciones pueden ser propicias.  La disgregación entre los estamentos medios y altos de la conducción son excrecencias que obedecen a no representar este principio fundamental del Arte de la Conducción. En nuestro caso esto es prohibitivo e imperdonable, pero no podemos evitar notar que se produce en casi todas las organizaciones mayores, incluso en aquellas que dejan su huella en la historia. Desde la organización en la tribu, la ciudad y el estado, estas problemáticas - si bien indeseables - se tornan nominales y forman parte del quehacer diario. El objetivo a futuro siempre implica reconocer este problema y resolverlo compartiendo valores. Sólo de esta forma tanto el Conductor como su pueblo obrarán por natural extensión y sin requerir de diferenciaciones táctico-estratégicas adhoc o improvisadas.

Un ejemplo suele explicarlo todo, como decía Napoleón. No se puede gobernar con Bigdata, In$tagram, $napchat, o perdiendo el tiempo con el espejito de color de moda. Las amplias extensiones de nuestro país - despoblado de por sí - requieren de un avezado Conductor capaz de tejer alianzas sociales tendientes a lograr el dominio del terreno de la acción. En esta visión a lo  indio, el comando queda en él, pero el control quedará delegado naturalmente en quienes se llamaban caciques o capitanejos, y empeñarán su chusma y hombres de lanza para conseguir los objetivos planteados desde la Conducción. Sin estos prácticos de nivel medio, en estas condiciones particulares del tiempo y el espacio, es imposible obrar.

Nuestros adversarios tienen menos calle que Venecia. Nuestro deber fundamental es hacer pesar la valía del dominio del terreno político, que nunca se presenta asfaltado, y extender nuestro sistema de comando y control a través de valores que son nuestros. Una vez logrado el objetivo de la práctica Conductiva, las realizaciones se tornarán automáticas, y se habrá resuelto en gran medida los requerimientos de información técnica en tiempo y forma, permitiéndose así un relevamiento de los objetivos más veloz y eficiente.

Por ahora, nuestros hombres en el terreno son quienes ejercen un control humano en la recopilación, extracción de datos georreferenciados, y permiten que su explotación sea mucho más efectiva por parte del conductor, que un supuesto esquema de machine-learning ideado por un lego en la política. En estas cosas no se puede inventar. Puntero mata web UI y justicialismo mata bigdata.

En esto un Conductor oficia de orquestador y Maestro Director, ofreciendo a su olfato político lo mismo que un director de orquesta hace a su oído. De esta forma orienta sus instrumentos políticos en una pieza coherentemente concebida, en la que la sumatoria de las individualidades políticas ejecutan una idea-fuerzas en común que el Conductor lleva a cabo.

Es sabido que en el Software Libre, esta musicalidad se lleva a cabo por medio de distintos paquetes de software de composición y ejecución: los secuenciadores MIDI. Este tipo de programas se encargan de utilizar el lenguaje estandarizado digital para instrumentos digitales, el MIDI.

Este consiste en una secuencia de órdenes que describen notas musicales y determinados efectos estilísticos, y pueden servirse electrónicamente a toda una panoplia de instrumentos compatibles con el mismo.

Los cuales pueden ser sintetizadores electrónicos o directamente sintetizadores virtuales por software . En tanto, los archivos específicos, los cuales son de muy escaso tamaño, disponen de la extensión MID.

Ahora bien, en nuestro sistema GNU con Linux contamos con muchos paquetes orientados a este tipo de manejo orquestal. Uno de los más logrados por su utilidad, sobre todo para quienes componen MIDI, es precisamente el MidiEditor.

Se trata de un software libre que provee una interfaz gráfica para editar, grabar y reproducir datos musicales de formato MIDI. El editor es capaz de abrir ficheros MIDI existentes y alterar su contenido. Con él podremos crear archivos nuevos, o bien realizar una nueva composición ya sea grabando en la computadora la ejecución musical realizada a través de un dispositivo compatible (controlador MIDI, piano digital o teclado), o bien manualmente creando nuevas notas u otros eventos MIDI. Las información grabada podrá ser fácilmente cuantificada y editada a través de la simple interfaz coloreada.

Esta herramienta multiplataforma ha sido escrita en C++ y QT, y está liberada bajo Licencia GNU GPLv3.

Su instalación implica cierta complejidad pues debemos compilar el paquete. Afortunadamente todo lo que debemos hacer para compilarlo es abrir una consola con Ctrl+Alt+T e  ingresar los siguientes Comandos de Organización:

sudo apt install git gstreamer1.0-tools libglib2.0-doc libgstreamer1.0-dev libpulse-dev libqt5designercomponents5 libqt5webkit5-dev qt5-assistant qtmultimedia5-dev qttools5-dev-tools ;
git clone https://github.com/markusschwenk/midieditor/
cd ~/midieditor/ ;
bash building/build-linux.sh ;
sudo cp MidiEditor /usr/local/bin/ ;
sudo cp midieditor.ico /usr/share/icons/

La descarga del código fuente y su posterior compilación puede tardar algunos minutos.

Una vez concluida esta compilación e instalación, podremos borrar ya el código fuente del programa si lo deseamos, con:

rm -r ~/midieditor/

Indudablemente nos será cómodo agregar un acceso directo a MidiEditor con su respectivo ícono. Para ello hacemos clic en el panel de aplicaciones y escogemos Editar Menús. En la el cuadro Menús de la ventana Menú Principal elegimos Sonido y Video y presionamos el botón +Nuevo ítem. Se abrirá la ventana Crear Lanzador, y en su campo Orden ingresamos la ruta /usr/local/bin/MidiEditor, y en el campo Nombre indicamos MidiEditor. También podremos agregar su ícono correspondiente.


De esta forma todo estará listo, y podremos iniciar el programa desde Aplicaciones / Sonido y Música / MidiEditor.

Como os he dicho, podremos utilizar instrumentos MIDI conectados a nuestro equipo, o bien instrumentos virtuales. De entre ellos, el más simple y mi favorito es  Qsynth. También el más completo FLUID Synth, capaz de ejecutar Soundfonts. El primero se configura automáticamente, y para asignar el segundo podremos indicarlo como dispositivo MIDI de salida (MIDI Output), desde el menú MIDI / Settings.
La interfaz del Editor MIDI se compone de un panel piano a la derecha, que consta de un visualizador de eventos gráfico tipo pianola que describe de manera principal y con distintos colores las presiones de las teclas.

En la sección superior contaremos con los botones de los controles de navegación para la pieza, junto con los de grabación y reproducción, control de bucle y de sección punch-in de grabación. Esta nos permite abrir la grabación de una sección "al vuelo" al compás, para luego cerrarla, función ideal para completar secciones melódicas.

En la parte derecha podremos programar los canales o las pistas MIDI, elegir una activa para grabar, verlas o desactivarlas. Lamentablemente, estas modificaciones no pueden hacerse al vuelo durante la reproducción.

Para grabar la ejecución con nuestro controlador MIDI, debemos presionar el botón Grabar, con lo que introduciremos notas o eventos, que quedarán registrados en memoria volátil. Al finalizar la grabación, se nos presentará un cuadro de diálogo que describirá cuáles eventos queremos almacenar definitamente (normalmente serían todos, pero podríamos querer deseleccionar algunos). Estos se tratan de los eventos de notas on/off, los cambios de control (delizadores y perillas), eventos de rueda de pitch, de pedal, cambios de programa (salto de parche), y sobre todo la intensidad de la presión de las teclas (velocity). Estos son importantes si tenemos un teclado con sensibilidad pues podremos afinar los mismos detalladamente si lo deseamos.

Las acciones permiten el clásico y útil cuantizado o adherir eventos a la rejilla (grid). Esto nos permite acomodar o emparejar las notas al compás preestablecido. Incluso podremos variar el porcentaje para dejar una reproducción más humana o hacer una emparejada maquinal, dependiendo de nuestro gusto y estilo.

Las herramientas de selección de eventos son poderosas. Podremos elegir de a un evento o graficando con una caja para armar secciones, seleccionar antes o a partir de la linea de tiempo. Posteriormente podremos estirar su duración proporcionalmente o desplazarlos.

En la parte inferior podremos programar la altitud de diferentes parámetros de control, ya sea en forma parametrizada o a mano alzada. Estos datos pueden ser el tempo, o mas usualmente la graficación directa de datos de eventos de control velocity o de pitch bend, entre otros.

El programa es sencillo y al pié, pero potente en sus capacidades de edición. Como tal es una opción interesante como herramienta inicial de proceso para la producción de nuestras pistas MIDI, o incluso para hacer correcciones importantes en su estructuración e instrumentación.

Podremos encontrar el manual de MidiEditor (en inglés) aquí.

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